Los seis conciertos celebrados en Hendaya, Hondarribia e Irun reunieron alrededor de medio millar de personas en cada cita, pese a una meteorología que obligó a adaptar horarios y espacios.
La exposición de los carteles de las 25 ediciones y el pasacalle de Kospeistar Orkestra completaron la celebración del aniversario.

El Bidasoa Folk ha cerrado su XXV edición con una valoración muy positiva después de tres jornadas de música en Hendaya, Hondarribia e Irun que han vuelto a poner de manifiesto el arraigo de una cita que, durante 25 ediciones, ha hecho de la música de raíz un espacio de encuentro entre las tres ciudades.
Los días 21, 22 y 23 de agosto, las tres ciudades acogieron un total de seis conciertos dentro de una programación organizada por los ayuntamientos de Hendaya, Hondarribia e Irun a través del Consorcio Transfronterizo Bidasoa-Txingudi.
La inestabilidad meteorológica obligó a introducir modificaciones tanto en algunos horarios como en los espacios inicialmente previstos. Sin embargo, estas circunstancias no impidieron el desarrollo de la programación ni frenaron la respuesta del público. Cada concierto reunió aproximadamente a medio millar de personas, que volvieron a respaldar una propuesta caracterizada por la diversidad cultural, la calidad artística y el diálogo entre músicas y tradiciones.
La presidenta del Comité de Dirección del Consorcio Transfronterizo Bidasoa-Txingudi, Nuria Alzaga, ha destacado que “"llegar a 25 ediciones significa que Bidasoa Folk forma ya parte de la vida cultural de nuestra comarca. Durante todos estos años hemos conseguido algo muy bonito: que la música nos haga movernos entre Hendaya, Hondarribia e Irun, descubrir culturas diferentes y compartir espacios a ambos lados del Bidasoa. Y este año el público lo ha vuelto a demostrar, acompañándonos incluso cuando la meteorología nos obligó a cambiar horarios y escenarios”.
Asimismo, Alzaga ha añadido que “ese respaldo nos anima a seguir trabajando en una cita que tiene precisamente ahí una de sus mayores fortalezas: tres ciudades diferentes compartiendo un mismo festival y haciendo de la cultura un punto de encuentro”.
Por su parte, Estitxu Urtizberea ha puesto en valor la dimensión cultural y humana del festival: “Bidasoa Folk nos recuerda cada año que compartimos mucho más que un territorio. La música nos permite acercarnos, conocer otras tradiciones y generar momentos de encuentro entre públicos de Hendaya, Hondarribia e Irun. Haber llegado a la 25ª edición con esta capacidad de reunir a personas de ambos lados del Bidasoa es, sin duda, uno de los grandes valores del festival”.
Asimismo, Pascal Destruhaut ha destacado la respuesta del público y la capacidad de adaptación de esta edición: “La acogida que han tenido los conciertos, incluso ante los cambios que nos ha obligado a realizar la meteorología, demuestra el interés y el cariño que existe hacia Bidasoa Folk. Esta edición tan especial ha vuelto a ofrecernos propuestas muy diferentes, desde músicas profundamente vinculadas a la tradición hasta artistas que exploran nuevas formas de interpretarla, manteniendo vivo el espíritu con el que nació el festival hace 25 años”.

Tres ciudades y seis propuestas musicales
La programación comenzó el viernes en Hendaya, donde Kospeistar Orkestra llevó primero la música a las calles con un pasacalles. La formación labortana, acercó al público las músicas de tradición serbia, búlgara, macedonia y de otros territorios balcánicos.
Posteriormente llegó el turno de Seamus & Caoimhe, que ofreció una propuesta marcada por la lengua gaélica, las melodías tradicionales y sonidos de instrumentos como el arpa celta, el shruti box o el bodhrán.
El sábado, Hondarribia tomó el relevo con dos voces femeninas. La cantautora de Azkaine Julie Rouault presentó su primer álbum, Eklore, combinando composiciones propias con una mirada contemporánea sobre el cancionero popular vasco.
Después, María Terremoto convirtió el escenario de Itsas Etxea Auditorium en un encuentro con el flamenco.

Irun cierra el festival entre tradición y nuevas sonoridades
La última jornada se celebró el domingo en Irun con Caamaño & Ameixeiras y Xabi Aburruzaga Taldea.
El dúo gallego presentó una propuesta construida a partir de los rituales, creencias y el imaginario popular de Galicia, reinterpretados desde una perspectiva contemporánea, demostrando que la música tradicional puede evolucionar, reinventarse y continuar conectando con nuevos públicos.
El cierre llegó de la mano de Xabi Aburruzaga Taldea, que presentó Bask!, su último trabajo. Un espectáculo en el que la música de raíz vasca convivió con nuevas sonoridades y con la danza contemporánea.

25 ediciones haciendo de la cultura un punto de encuentro
Tras 25 ediciones, Bidasoa Folk continúa consolidándose como una cita cultural transfronteriza capaz de acercar músicas y culturas de diferentes lugares del mundo y, al mismo tiempo, reforzar los vínculos entre Hendaya, Hondarribia e Irun.
La diversidad de estilos y sonidos que han pasado este año por los tres escenarios vuelve a resumir la esencia de un festival que, un cuarto de siglo después, sigue encontrando en la música un lenguaje común a ambos lados del Bidasoa.
Exposición de dibujos
Además, los dibujos realizados durante las Mini-Olimpiadas celebradas el pasado 17 de junio en Ficoba permanecerán expuestos en el Centro de Interpretación del Bidasoa, situado en la avenida de Iparralde 63 de Irun, junto al puente internacional, hasta el 18 de diciembre. Los dibujos ganadores continuarán expuestos hasta la celebración de la próxima edición. La exposición podrá visitarse los jueves y viernes, de 10:00 a 14:00 horas, excepto festivos y puentes.
