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• Se han celebrado un total de seis conciertos en Hondarribia, Irun y Hendaye.
• Las tres jornadas han contado con una alta participación.

 Bidasoa Folk

Los días 20, 21 y 22 de agosto se ha celebrado en Hondarribia, Irun y Hendaye, respectivamente, la vigésima edición del Festival Bidasoa Folk. Después de que el pasado año el evento tuvo que cancelarse con motivo de la pandemia de la Covid19, los ayuntamientos de las tres ciudades, a través el Consorcio Transfronterizo Bidasoa-Txingudi y en colaboración con la Diputación Foral de Gipuzkoa, han vuelto a organizar el Festival, que se ha convertido en un evento imprescindible de los veranos en la bahía de Txingudi.

La organización del Festival ha valorado en las últimas horas positivamente tanto la participación de la gente como la calidad de los artistas presentes. Con un aforo limitado con motivo de las restricciones vigentes, los escenarios de las tres localidades estuvieron prácticamente completos -en total hubo cerca de 900 asistentes-, con un público entregado que disfrutó de la diversidad de músicas de distintas procedencias.

El festival lo abrió el viernes en los jardines del Kasino Zaharra de Hondarribia Euskal Barrokensemble, un grupo que nació en Bilbao y que ha actuado en los teatros y festivales más importantes a nivel internacional como el Viena Konzerthaus, Stockholm Early Music Festival, Spring Festival Prague o la Quincena Musical de Donostia. Acto seguido subió al escenario La Musgaña & Vanela Muela, que presentó su nuevo disco, titulado ‘Raitán’.

La plaza Juncal de Irun fue el lugar donde se celebró la segunda jornada del Bidasoa Folk, con una primera actuación de Juan José Robles, músico que inició su andadura siendo muy niño y que ha participado en la gira de despedida de Paco Muñoz y en SIMFÒNIC Pep Botifarra & Pau Chafer (2018), además de haber colaborado en más de 30 discos.

Después actuó Alba Carmona, artista que ha compartido escenario con artistas como Perico Sambeat, Carlos Saura, Chano Dominguez, Las Migas o Mauricio Sotelo.

La tercera y última noche en el frontón Gaztelu Zahar de Hendaye estuvo marcada por dos actuaciones exclusivas pensadas para el Festival. La velada comenzó al ritmo de Lambrusquera, un grupo polifónico de canciones tradicionales de los Pirineos y de Occitania.

Esta actuación dio paso a la de Cocanha, agrupación formada por tres voces femeninas que, teniendo Toulouse como punto de encuentro y la lengua occitana como terreno de juego vocal, hacen sonar los repertorios pirenaicos, gascones y lenguadocianos. Acompañadas de tambores de cuerdas y percusiones corporales, evocan un sonido natural, generoso y sincero que puso el broche de oro al festival.

De cara a futuras ediciones la organización ha manifestado su clara apuesta por este singular evento en el panorama de festivales de Euskadi y Nueva Aquitania.